Neurólogo pediatra
Cada niño tiene su ritmo, pero también hay señales que conviene revisar. Caminar, hablar, jugar, mirar, responder y aprender forman parte del desarrollo neurológico.
Como papás, es normal preguntarse: “¿Será normal que aún no haga esto?” “¿Debo esperar más?”
La evaluación neurológica ayuda a revisar su desarrollo y detectar si necesita apoyo.
Durante la consulta de neurología pediátrica se valoran aspectos como el lenguaje, movimiento, coordinación, atención, conducta y aprendizaje.
Una evaluación del desarrollo neurológico infantil permite identificar señales tempranas y orientar a los papás sobre el apoyo que su hijo puede necesitar.
No se trata de comparar niños, sino de acompañarlos mejor.
No es falta de límites, puede ser una forma distinta de desarrollarse
Algunos niños aprenden, se comunican o se regulan de manera diferente.
Estos trastornos pueden afectar el lenguaje, la atención, la conducta, el aprendizaje o la interacción social.
Un diagnóstico oportuno permite entender mejor al niño y crear un plan de apoyo según sus necesidades.
El tratamiento se adapta a su edad, fortalezas y áreas que requieren mayor acompañamiento.
Puede incluir seguimiento con un neurólogo pediatra, terapias especializadas, orientación para los papás y estrategias para favorecer su desarrollo en casa y en la escuela.
Cuando entendemos cómo funciona su cerebro, podemos ayudarlo mejor.
Nacer antes de tiempo también requiere seguimiento después del hospital.
Los bebés prematuros pueden necesitar vigilancia especial durante sus primeros meses o años.
El seguimiento neurológico revisa el tono muscular, los reflejos, el movimiento, la alimentación, el sueño y el desarrollo. También permite observar cómo el bebé responde a sonidos, fija la mirada e incorpora nuevas habilidades.
La valoración neurológica del bebé prematuro ayuda a detectar señales tempranas e iniciar estimulación, rehabilitación u otros apoyos cuando sean necesarios.
No siempre significa que exista un problema; muchas veces ayuda a prevenir y detectar señales tempranas.
Después del alta, el acompañamiento sigue siendo importante.
El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que puede afectar la concentración, el control de impulsos, la organización y el nivel de actividad del niño.
Puede manifestarse con:
Después del diagnóstico se establece un tratamiento personalizado, que puede incluir estrategias conductuales y escolares, seguimiento médico y, cuando esté indicado, tratamiento farmacológico.
La atención oportuna puede favorecer la concentración, la organización, el desempeño escolar y el bienestar integral del niño.
Cuando hay crisis, desmayos, dolor de cabeza frecuente, retraso en el desarrollo o movimientos extraños, los estudios neurológicos pueden ayudar.
El EEG, la resonancia o la tomografía permiten observar aspectos que no siempre se ven en consulta.
El electroencefalograma permite analizar la actividad eléctrica del cerebro, mientras que la resonancia magnética y la tomografía ayudan a observar sus estructuras.
Un neurólogo pediatra interpreta estos resultados junto con los síntomas, los antecedentes y la exploración neurológica del niño para orientar correctamente el diagnóstico.
Realizarlos en el momento adecuado puede confirmar diagnósticos, descartar riesgos y orientar el tratamiento.